En el peronismo tucumano aseguran que hay una sola convicción en relación al inestable escenario electoral que viene: si el espacio llega quebrado a las elecciones provinciales del 2027, corren riesgo de perderlas. No es una novedad, porque en el 2025 tanto el justicialismo que está en la Casa de Gobierno como el antimileísta manejaban sondeos que daban cuenta de esta situación frente al alcance de La Libertad Avanza (LLA). De allí surgió, de hecho, el acuerdo (precario y provisorio) de unidad que derivó en una lista combinada que encabezó el propio Osvaldo Jaldo y que cosechó dos bancas en la Cámara de Diputados.
Los “compañeros” trabajarán con esa hipótesis también para lo que viene, aunque prevén que la situación económica desgastará a los morados. La diferencia es que la percepción está redefiniendo roles dentro del poder más temprano. El año pasado, en cambio, los asuntos se cocinaron más sobre la hora. Al filo del cierre de nóminas se anotaron no sólo el senador Juan Manzur sino también el propio vicegobernador Miguel Acevedo.
La principal determinación sería que, en los hechos, la dupla Jaldo-Acevedo habría acordado no sólo competir juntos nuevamente por la reelección sino que ya estarían ejecutando una división política de tareas.
La dirigencia distingue en los gestos, las fotos y las declaraciones que el conductor se concentra en la gestión, sobre todo en administrar el equilibrio financiero de la provincia y en sostener el vínculo institucional con la Nación. Mientras que el vicegobernador aparece cada vez más enfocado en otro frente igual de sensible en tiempos de campaña: el de contener y abrazar al peronismo oficialista que está desencantado, al que permanece disperso e inclusive, al disidente.
De esta manera, la fórmula parece haber encontrado una manera de convivencia política más armoniosa. En algunos momentos, caminaron a distinto ritmo y por caminos que parecían bifurcarse ¿Qué cambió? En los entornos de ambos afirman que son dos los factores: la necesidad de mantener adentro a todas las vertientes y la distancia que el titular de la Cámara con algunos sectores internos que irritan al del Ejecutivo.
La ansiedad electoral es tanta puertas adentro que la última reunión entre ambos dirigentes generó una oleada de especulaciones. Los motivos, finalmente, habrían sido los habituales. Prioridades para la próxima sesión, directivas para un posicionamiento de la provincia en reuniones regionales, detalles de la comisión hídrica, algunos intercambios sobre el futuro de las PASO y otros menesteres de la gestión.
Aunque la campaña arrancará con fuerza después del Mundial, se esperan algunas acciones antes. El tranqueño quiere sostener el ritmo y mantener cuanto menos tres salidas al interior y al Gran San Miguel semanales. Además, en los próximos días está previsto que el mandatario provincial encabece algunas reuniones políticas con terceras y cuartas líneas de la gestión y referentes del interior, de municipios y comunas. Hay un mensaje que se trasluce en las conversaciones que el tranqueño mantiene con diversos funcionarios y dirigentes. Tendrán que trabajar electoralmente para sostener los lugares que cada uno ocupa y el que pierde, se va a su casa.
De hecho, el único que eventualmente puede tener un plan B es el propio mandatario con una posible senaduría, porque las elecciones nacionales serán después que las locales. Pero eso es sólo un asunto que figura ahora sólo en las pesadillas del PJ.
Y un punto clave que se transmitirá es algo que Jaldo viene manifestando en la práctica y que pone en conflicto a gran parte de los políticos del espacio: que los recursos para la campaña serán más que austeros.
El destino de otra de las figuras clave del peronismo tucumano también es un tema del que se habla en los alrededores del poder provincial. Si bien hay funcionarios que mencionan la posibilidad -o el deseo propio- de que la intendenta Rossana Chahla vaya por la reelección, ella no se expresó de manera contundente ni pública sobre el asunto.
Puertas adentro del Municipio se considera que desde diversos sectores, incluso la Casa de Gobierno, se subestima políticamente a la jefa municipal. La capitalina tiene en orden las cuentas, paga los sueldos al día y lleva adelante obras públicas. Los vaivenes en la relación con Jaldo, sin embargo, son permanentes. De hecho, pasa ahora por un momento de distancia. Las autoridades provinciales no fueron al acto de inauguración de la puesta en valor de la avenida Mitre y esto alimentó las suspicacias al respecto en ambas sedes del poder.
El futuro del cisnerismo es otro capítulo de conversación dentro del peronismo, vinculado también al de la gestión de la Ciudad. Es un punto, dicen en el Ejecutivo provincial, que abona las diferencias. Hay quienes apuntan a que son irreconciliables entre Jaldo y Carlos Cisneros. El espacio que encabeza el diputado nacional aparece cada vez más apartado del oficialismo.
En el peronismo tucumano se activaron los reflejos de supervivencia y cada uno analiza y mide sus posibilidades de cara al 2027. Con la situación económica y las respectivas gestiones como telón de fondo, todos intentan mantener controladas las tensiones internas durante algún tiempo más. Jaldo y Acevedo trabajan en ello. El resto de los referentes orbita y analiza lo que vendrá.